S125: Protección gonadal y dosis gonadal

Para limitar los efectos genéticos se debe usar protección gonadal cuando testículos u ovarios se encuentran en el haz directo de rayos X o cerca de los límites de la región colimada (puede estimarse hasta los 5 cm del rayo central). En general, es más fácil proteger los testículos porque están fuera de la cavidad del cuerpo. Un protector de plomo en contacto con los testículos reduce la exposición a la radiación casi un 95%. La protección a los ovarios, más complicada por la variabilidad en la ubicación de los mismos, puede reducir la exposición hasta un 50%.

Los testículos pueden protegerse en casi todos los estudios de abdomen y pelvis cuando no se evalúa la uretra. Los ovarios se pueden proteger para exámenes de caderas, pero no cuando es necesario visualizar la pelvis o parte baja del abdomen, por ejemplo, la estructura ósea sacrococcígea

La dosis gonadal sin protección varía desde indetectable hasta valores significativos. Éstos dependen de la exposición en la superficie de la piel y de la proximidad de las gónadas al haz primario de rayos X. Si las gónadas están a escasos 10 cm del borde del haz primario, la dosis gonadal será tan pequeña como 1 a 2% de la dosis de entrada.

Estos valores pueden reducirse, en casi todos los casos, mediante protección adecuada. Se consideran insignificantes las dosis gonadales por radiografías menores que la dosis diaria de radiación procedente de la radiación de fondo ambiental. A nivel del mar, la dosis diaria a las gónadas masculinas procedente de la radiación de fondo es de 0,25 mrad. Debido a la atenuación que ocurre en los tejidos suprayacentes, la dosis diaria correspondiente a las gónadas femeninas es un poco menor. Por lo tanto, la dosis gonadal relacionada con cualquier examen de las extremidades y de cráneo es claramente insignificante. Se calcula que las dosis gonadales que acompañan a estos exámenes son todas menores a 0,001 mrad-unas 250 veces menores que el nivel establecido de 0,25 mrad. Puesto que las dosis gonadales relacionadas con estudios de tórax son > 0,001, estos exámenes generan dosis gonadales insignificantes.

Las dosis gonadales que acompañan a estudios de abdomen, columna y pelvis son significativas y debe usarse la protección gonadal. En todos estos exámenes las gónadas femeninas quedan dentro del haz primario de rayos X. Como consecuencia, se producen dosis gonadales femeninas aproximadamente iguales a la dosis de la línea media enumerada en la columna para varones. La dosis gonadal se determina por la proximidad de las gónadas al haz primario. En los estudios de columna y abdomen, la dosis gonadal masculina es me-nor que la dosis de la línea media. Para el examen anteroposterior de la cadera, las gónadas masculinas quedan en el haz primario de rayos X entre los planos de entrada y de la línea media; por consiguiente, la dosis gonadal es mayor que la dosis de la línea media.

Para ciertas exploraciones (caderas, pelvis y series gastrointestinales altas), los niños reciben dosis gonadales sustancialmente más altas que las niñas. Para otras exploraciones (columna lumbar y enema baritada), la dosis gonadal es mucho más alta en las niñas




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