S039: Elementos de eficacia en aparatos de perfusión

Precisión de la perfusión y regularidad del flujo

La regularidad del flujo se puede evaluar con un diagrama en el que las ordenadas corresponden al flujo instantáneo y las absisas al tiempo. El flujo instantáneo se determina cada 30 segundos aproximadamente por un método de pesado que utiliza una balanza electrónica de gran precisión (sensibilidad de 0.1 mg) conectada a un ordenador. Esta curva es característica de un dispositivo de perfusión, de ahí el nombre de “marca de perfusión”. Las bombas de perfusión de jeringa y las bombas volumétricas peristálticas tienen una marca de perfusión muy estable. Las bombas volumétricas de casete tienen una marca de perfusión más caótica, de aspecto “cardado” con picos de flujo. No obstante, en los aparatos más recientes, el volumen inyectado en cada ciclo es muy largo (1/15 ml), lo que reduce este inconveniente. La regularidad del flujo inyectado es un criterio importante, ya que tiene consecuencias clínicas: mejor mantenimiento de la permeabilidad de los catéteres, menor riesgo de hemólisis o de alteraciones hemodinámicas durante la perfusión de agentes vasoactivos potentes de duración de acción muy corta.

La precisión de las bombas volumétricas y de las bombas de perfusión de jeringa pueden dividirse en precisión a corto plazo y precisión a largo plazo. Las curvas denominadas en “trompeta” valoran la precisión a corto plazo.  El error de perfusión puede variar de +/- 5 a 10% durante los primeros minutos de observación, y después va disminuyendo en función de tiempo transcurrido. Las bombas de perfusión de jeringa tienen curvas en “trompeta” más finas que las bombas de perfusión. No obstante, todos los aparatos de ùltima generación tienen errores inferiores al 5 %, lo que es más que suficiente en la práctica clínica. La precisión a corto plazo se persigue particularmente en el ámbito de la administración de agentes anestésicos, los productos con un margen terapèutico estrecho (aminas simpaticomiméticas) o para la adaptación de la posología (antibióticos). Sin embargo, no se debe obviar la precisión que se puede calificar como a largo plazo (24 horas), espcialmente importante para el manejo del balance hidroelectrolítico y calórico de los pacientes.

Flujo máximo – Sin incremento

Hasta fechas recientes, las bombas volumétricas se clasificaban como aparatos de perfusión de “flujos altos” (flujo máximo de 999 ml/h con un paso de 1 ml/h) y las bombas de perfusión de jeringa como aparatos de perfusión de “gran precisión” (paso de perfusión de 0.1 ml/h pero con un flujo máximo de 99.9 ml/h). Este concepto es obsoleto, ya que las bombas volumétricas, empleadas en pediatría, pueden tener una precisión de 0.1 ml/h en una cierta gama de flujo; por el contrario, las últimas generaciones de bombas de perfusión de jeringa tienen flujos máximos que sobrepasan los 1000 ml/h. Por tanto estos criterios de flujo ya no son un elemento que determine la elección entre ambos tipos de aparatos.




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