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Para algún día ser Premios Nóbel, seis ingredientes fundamentales: mucha curiosidad, una educación de base sólida, un buen mentor, un lugar donde se esté desarrollando ciencia de buen nivel y, sobre todo, una forma de pensar poco convencional

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FRECUENCIA: DIARIA (DESPUES DEL USO)

  1. Limpiar el aceite de inmersión del objetivo. Usar papel para limpieza de lentes o en su defecto algodón tipo medicinal.
  2. Limpiar el carro portamuestras.
  3. Limpiar el condensador.
  4. Colocar el reóstato de control de intensidad luminosa en la posición mínima y luego apagar completamente el sistema de iluminación.
  5. Cubrir el microscopio con una funda protectora – plástica o de tela -. Asegurar que queda ubicado en un lugar bien ventilado, en el cual estén controlados la humedad y la temperatura. Si se dispone de caja de almacenamiento ventilada dotada con una bombilla para control de humedad, colocar allí el microscopio, encender la lámpara y cerrar la puerta de la misma.

FRECUENCIA: CADA MES

  1. Remover las partículas de polvo que pueda tener el cuerpo del microscopio. Usar una pieza de tela humedecida con agua destilada.
  2. Retirar las partículas de polvo de los oculares, objetivos y del condensador. Utilizar la pera para soplar aire. A continuación, limpiar la superficie de los lentes con solución limpiadora de lentes. No aplicar directamente esta solución a los lentes, sino en papel para limpiar lentes y luego frotar suavamente la superficie de los mismos con el papel mencionado.
  3. Retirar el mecanismo de sujeciòn de las placas portamuestras; limpiar cuidadosamente y reinstalar.

FRECUENCIA: CADA SEIS MESES

Como complemento a las rutinas mensuales de mantenimiento se recomienda lo siguiente:

  1. Efectuar una inspección visual general del microscopio. Verificar que cada componente se encuentre en buen estado, esté limpio y esté bien ajustado mecánicamente.
  2. Verificar que en el lugar de instalación se conserven las condiciones de buena ventilación, control de humedad y temperatura.
  3. Comprobar la calidad del sistema eléctrico que alimenta el microscopio. Verificar la integridad de los conectores, los fusibles y la lámpara incadescente.
  1. Revisar y limpiar con frecnencia el microscopio, utilizando los procedimientos mencionados en post anteriores. Controlar las condiciones de humedad donde se usa y almacena el microscopio. Si se mantiene una ventilación adecuada, disminuye la posibilidad de que se inicie la formación de hongos en el microscopio.
  2. Si se detecta un crecimiento de hongos, utilizar una mota de algodón humedecida en una solución limpiadora de hongos que normalmente es éter o xilol. Frotar suavamente siguiendo un movimiento circular, a lo largo de toda la superficie del lente. Tambièn puede realizar un movimiento oscilatorio, hacia adelante y hacia atrás o izquierda-derecha-izquierda, ejerciendo sobre la superficie del lente una presión muy moderada. Si es necesario, repetir el procedimiento con una nueva mota de algodón.
  3. Cuando se termine la remoción de la película de hongos, limpiar con una mota de algodón limpio.

NOTA: Los hongos solo pueden ser removidos cuando su crecimiento se limita a la superficie de los lentes. Si dicho crecimiento no se atiende a tiempo, el hongo puede penetrar el cuerpo del lente. SI este es el caso, el lente se pierde, allì ya es imposible removerlo.

NOTA: Si el microscopio se utiliza con elementos potencialmente contaminados, debe ser limpiado con mayor frecuencia.

En climas húmedos, por lo general calurosos, los microscopios suelen ser afectados por hongos, que se forman principalmente sobre la superficie de los lentes, en las ranuras de los tornillos y bajo la pintura protectora. En caso de no protegerse el equipo de forma adecuada, podría quedar inservible en un muy corto plazo. Los cuidados que se detallan a continuación ayudan a prevenir la formación de hongos:

  1. Almacenar el microscopio durante la noche en una caja dotada de una bombilla eléctrica que no exceda los 40 Watts de potencia. La bombilla debe estar instalada en la parte superior de la caja, cerca de la cabeza binocular y debe estar encendido durante toda la noche. La caja debe disponer de orificios para permitir la circulación del aire. Se debe evitar que la temperatura del interior de la caja no exceda los 50ªC, para que no se afecten las propiedades de los lubricantes del microscopio.
  2. Si no es posible utilizar la caja con la bombilla eléctrica, como alternativa se puede utilizar un material desecante como sílica gel o arroz. Cuando use el agente desecante, verificar que el microscopio esté guardado en una caja o protegido con una cubierta protectora que puede ser fabricada en tela de características similares a la de los pañuelos. Verificar que el agente desecante esté en buenas condiciones; caso contrario, sustituirlo o regenerarlo.
  3. Limpiar el microscopio de forma periódica. Usar guantes de látex si tiene que tocar los lentes. Esto evita que las huellas digitales se adhieran a la superficie y disminuye los riesgos o probabilidad de crecimiento de hongos donde quedaron impresas las huellas digitales.
  4. Si ninguna de las alternativas mencionadas es factible, ubicar el microscopio en un lugar que tenga buena circulación de aire. Cuando el microscopio no esté en uso, podría colocarse bajo la luz solar de forma directa, por períodos cortos de tiempo. Esto reduce la humedad y el riesgo de que crezcan hongos en las superficies del equipo.
  5. El aire acondicionado – conrol de temperatura y humedad – evita significativamente el crecimiento de los hongos en los microscopios. Sin embargo, esta no es una opción que disponga una gran cantidad de laboratorios. Si el servicio de aire acondicionado no es continuo en el área donde se encuentra instalado el microscopio, se deben tomar precauciones para controlar la humedad.

Tanto en climas cálidos como en secos el principal problema que afecta al microscopio es el polvo, ya que afecta las partes mecánicas y a los sistemas ópticos. Dicho problema se puede controlar mediante los siguientes procesos:

  1. Proteger siempre el microscopio con una cubierta plástica, cuando no esté en uso.
  2. Limpiar el microscopio con aire, utilizando una pera de caucho, al finalizar el turno laboral.
  3. Limpiar los lentes con un pincel de pelo de camello o con un cepillo de aire. Si el polvo permanece unido a la superficie óptica, intentar removerlo con papel especial para lentes, pero frotando la superficie de forma muy suave, para evitar rayones.
  1. Evitar limpiar los componentes ópticos con etanol, debido a que estos lìquidos afectan los elementos ópticos. Tampoco limpiar la base o la plataforma con xileno o acetona.
  2. No utilizar papel ordinario para limpiar los lentes, dado que en sus componentes constitutivos podría haber elementos de alta dureza que podrían rayar la superficie de los lentes.
  3. No tocar los lentes con los dedos, para evitar las huellas digitales.
  4. No limpiar el interior de los lentes de oculares u objetivos con telas o papel, ya que los barnices de recubrimiento de los elementos ópticos podrían deteriorarse. Limpiar estas superficies con un pincel de pelo de camello o una pera para soplar aire.
  5. Evitar dejar el microscopio sin los oculares. Colocar los tapones si riquiere retirar los oculares para evitar el ingreso de polvo o partículas a la cabeza binocular.
  6. No dejar el microscopio guardado en una caja, en ambientes húmedos.
  7. Evitar presionar los objetivos contra las “placas”, puesto que se podrían producir daños en la laminilla o el lente frontal del objetivo. Enfocar el microscopio de forma lenta y cuidadosa.
  8. Mantener limpia la plataforma o carro portamuestras.
  9. No desensamblar los componentes ópticos, pues se pueden producir desalineamientos. Las superficies ópticas deben limpiarse en primera instancia con un pincel de pelo de camello; a continuación, con gamuza o papel especial para lentes.
  10. Utilizar las dos manos para levantar el microscopio. Con una mano sostenerlo por el brazo, y con la otra sostener su base.
  11. Evitar tocar con los dedos la superficie de la bombilla cuando se la cambia. Las huellas digitales disminuyen la intensidad lumínica.
  12. Verificar que el voltaje de alimentación es el correcto para prolongar la vida útil de la bombilla; siempre que sea posible, utilizar la menor intensidad luminosa que resulte útil para realizar las observaciones.
  13. Conectar el microscopio a través de un estabilizador de voltaje, si el voltaje de alimentación no es estable.

Entre las rutinas más importante para mantener un microscopio en condiciones adecuadas de operación, se encuentran las siguientes:

  1. Verificar el ajuste de la plataforma mecánica. La misma debe desplazarse suavemente, en todas las direcciones (X-Y) y debe mantener la posición que selecciona o define el microscopista.
  2. Comprobar el ajuste del mecanismo de enfoque. El enfoque que selecciona el microscopista debe mantenerse. No debe variar la altura asignada por el microscopista.
  3. Verificar el funcionamiento del diafragma.
  4. Limpiar todos los componentes mecánicos.
  5. Limpiar el microscopio de acuerdo con las recomendaciones del fabricante.
  6. Confirmar el ajuste de la uña fijaláminas.
  7. Verificar el alineamiento óptico.




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